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Pasiando por santiago, me reencuentro con mi vida santiaguina, o por lo menos con los recuerdos de ella. Conversaciones, miradas, caminatas... Al ver el mural de la mujer que mira desde su muro de ladrillos hacia el noreste, de pronto un momento del pasado recobro vida... ibamos caminando con el cristobal despues de clases hacia el centro y al ver el mural comentamos sobre su permanencia; cristobal no le dio mas de un par de meses, y yo le di una vida indefinida... y alli esta todavia, como varias cosas mas que resisten el avallasador progreso de la urbe.